alejandra lezama Blog/Vlog Coaching

Yo también tengo miedos

Quizá, a través de lo que publico, pareciera que me encuentro fuera de incertidumbres, que por mí no pasan pensamientos “negativos” y que toda mi vida es color rosa. Lo cierto es que: YO TAMBIÉN TENGO MIEDOS. Lo cierto es que, soy tan humana como mis primas, mi vecino y tú.

Creo que, el miedo es una emoción que, poco o mucho, siempre nos va a querer visitar. Es en ese momento donde nosotros elegimos como vivirla. Es bueno sentirla, acogerla, honrarla y dejar habitar la emoción que derive de ella. Por ejemplo, si sentimos preocupación, rabia, dolor; puede que sea necesario reconocer esa emoción, sentirla, llorarla, escribirla. Luego, a nuestro tiempo, la emoción podrá ser liberada desde el corazón.

¿Por qué sentimos miedo? Porque estamos ante algo desconocido, nuevo, que nos expone, nos hace vulnerables, no podemos controlar, nos genera expectativas de felicidad; pero que siempre (si somos conscientes), nos va a dar aprendizaje. Considero que el miedo no debería paralizarnos; avancemos a pesar de sentirlo. Entre hacer y no hacer, siempre elijamos hacer, porque, con voluntad, no hay nada que no enseñe. Además, al vencer un miedo, ello nos empoderará para seguir logrando vencer otros. Recordaremos aquella vez donde pensamos que no seríamos capaces y lo logramos.

Desde mi experiencia, creo que el trabajo de vencer los miedos es de segundo a segundo. Es elegir qué pensamiento habita en mí y cual no. Es elegir confiar o seguir siendo víctimas de nuestros miedos pasados. Nuestro pensamiento es energía y tiene poder creativo. Todo lo que pensamos se crea en la realidad. Todo lo que queramos, seremos capaces de lograrlo si es que lo creemos con total certeza. Sin embargo, al dejarle un minúsculo espacio de duda (por miedo), nos quitamos todo el poder creativo que poseemos. No voy a decir que es tarea fácil. Requiere de mucha consciencia, autoconocimiento y determinación para ser practicada TODO EL TIEMPO. Muchos días (como hoy), me pregunto: ¿Por qué soy así? ¿Por qué genero un proceso reflexivo todo lo que vivo? Luego, reafirmo que prefiero seguir despierta, y no avanzando como se me vayan presentando los días, sin la oportunidad de darle el sendero que yo deseo.

¿A qué me refiero específicamente? A QUE ESTEMOS ATENTOS A CADA UNO DE NUESTROS PENSAMIENTOS. Podemos elegir pensar desde el amor o desde el miedo con todos sus derivados (ego, culpa, manipulación, apego, expectativas, etc). Cuando tengamos incertidumbre o algo emoción que nos quita la paz, pensemos: ¿Desde dónde quiero trascender esta emoción para actuar? ¿Desde mi amor o desde mi miedo? Por ejemplo, nos vamos a encontrar con alguien, porque tenemos que ir urgente a hacer un trámite y no es posible llegar tarde. Tenemos dos opciones: creer que “como todos” llegará tarde o estar seguros que llegará a la hora acordada. De acuerdo a como pensamos, nuestra realidad se muestra y nuestra emoción cambia de ser una emoción de angustia a una emoción de bienestar. Sé que suena bastante retador, pero así es, se requiere confiar, tener fe, y practicar y practicar.

Hace poco, tuve la gran oportunidad de experimentar esto. La había prestado dinero (bastante dinero) a alguien. Siempre le prestaba y siempre me devolvía exactamente cuando me decía. Confiaba plenamente en él. Sin embargo, esta última vez, no fue así. En algún momento, por determinadas situaciones (que me hicieron sentir miedo), le di espacio al pensamiento de: “Quizá no me pague y ¿qué haré entonces?”. Cuando reparé en ello, ya era un poquito tarde, porque efectivamente habían pasado varios días sin hacerlo y por mil motivos que no vienen al caso, no existía posibilidad de comunicarnos fluidamente para coordinar. En ese momento, recordé lo explicado aquí y dije: “Sí me va a pagar, estoy segura que hoy me va a pagar.” Medité, sentí el miedo de que no lo hiciera, me permití vivirlo y que me doliera para poder soltarlo. Luego, conecté un momento donde haya sentido plena confianza hacia esa persona y llené ese vacío, que había dejado el miedo que se había ido, con esa emoción de confianza.” Desde ese instante, no permití que me invadiera un pensamiento más de duda, estuve feliz todo el día, sabiendo que eso sucedería en el día. Realmente lo creí y así fue.

Con todo esto, lo que les quiero decir es que, es normal sentir miedo, más aún cuando se trata de relaciones y vínculos que apreciamos, pero entonces, recordemos que nuestro pensamiento puede ser nuestro mejor aliado o nuestro “peor enemigo” que es bajo este como percibo el mundo: un mundo lleno de amor o dolor.

Si quieren saber más de este tema y entenderlo completamente; léanse (y estúdiense, una y otra vez) el libro: “La matriz divina” de Gregg Braden.

¡Los quiero! Con paciencia y mucha autocompasión. ❤

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