alejandra lezama blog Blog/Vlog Coaching

Las cosas que aprendí desde que Miguel está por aquí

Hace un tiempo, conocí a un chico bastante especial para mí. Él se ríe cuando le digo que desde que lo vi, yo sabía el rol importante que iba a tener en mi vida. Él se ríe cuando le digo que siempre me pasa así con los quiebres relevantes de mi vida. Él se ríe cuando le digo que desde que nos miramos súpero fijo, yo sabía que era muy valioso. Ya no se ríe cuando le digo que lo quiero, pero se reía cuando recién había pasado una semana jajajaja.

Lo cierto es, que he vivido mucho, o lo suficiente para conocerme a profundidad. Lo cierto es, que tengo clarísimo qué y a quién quiero en mi vida. Lo cierto es, que, a mi lado, sólo lo que me sume. Lo cierto es, que sería mentirles que han sido meses llenos de pura risa e ilusión, por el contrario, han estado llenos de mucho reto, conciencia, infinitas conversaciones y ganas de acoplamiento.

Mientras íbamos avanzando, a veces, surgían 3 preguntas que hoy quiero responder, porque me hicieron reflexionar mucho y quizá, de un poquito les inspire.

  1. ¿Oye Ale, debe ser bastante consciente, espiritual y desarrollado emocionalmente para estar contigo no?

La verdad, yo creía que era espiritual, consciente y con gran amor incondicional; pero me he dado cuenta que aún me falta un largo camino. Él me enseña todos los días. Ni se da cuenta, pero mis sentidos siempre están atentos a aprender cómo se vive en coherencia, confianza, amor y libertad auténtica. Yo le agradezco, en silencio, le sonrío, pero siempre le agradezco.

  1. ¿Todo debe ser felicidad no? Si viven en desapego, el amor incondicional, confianza, aceptación, etc.

No estoy segura hace cuánto me siguen los que están leyendo este artículo, pero mi vida amorosa e imagen del género masculino ha sido siempre lo que más me ha retado y tomado tiempo para cambiar en creencias. Creo que voy muy bien en ese proceso, pero aún falta mucho por recorrer. Es quizá, el único rol donde se levantaban todos los miedos y demonios que guardaba dentro. En mis otros roles (hija, profesional, amiga, etc.), total coherencia y consciencia; en el de pareja, mi mayor prueba.

Esta relación llega luego de casi 3 años aprendiendo a amarme y disfrutar conmigo. Luego de una relación que se terminó con mucho dolor en mí. Luego de 3 años de trabajar arduamente en mi espiritualidad y trascendencia personal. Entonces, esta es la primera relación donde pruebo todo lo trabajado, donde veo cuánto realmente he sanado.

En resumen, porque da para un libro, han sido unos meses tan enriquecedores como intensos. Si bien dicen que, los primeros meses son pura ilusión y felicidad, este no es el caso. Si ha habido felicidad, pero muy matizada de otras emociones y sensaciones. Para mí, priman otros aprendizajes. Por ejemplo, nos vemos tal cual somos. Nos vemos en nuestra total autenticidad como de quien se desnuda y cuenta quien es, sin miedo a sentirse menos por ello. Sabiendo que, al hacerlo, le está dando un gran regalo a la relación. Nos vemos completos. Hablamos de todas nuestros traumas e inseguridades sin filtro. Tampoco ha sido “pura risa”, creo que comenzamos al revés de lo “usual”, y recién hoy, hemos empezado a disfrutar más relajadamente.

Como conversaba con mi amiga Fabiana hace poco: “Es que en la calma y la soledad cualquier persona es zen. Es ahora, cuando se te activan todos los miedos, donde está la verdadera prueba. Es ahora donde toca chambear.”

  1. ¿Si no es así, entonces cómo lo llevan? Se te ve tan feliz y parece una relación bastante sana.

Claro que estoy muy feliz. Parece que él también jajaja. Claro que es una relación bastante sana. Aunque, ello no implica que no haya situaciones retadoras y mucho que limar, pero es eso, situaciones, mas no definen la esencia amorosa de la relación.

Tengo un listado larguísimo de agradecimientos. Agradecimientos por ser tal cual es, y por la admiración y el ejemplo que es para mí. Les dejo con los primeros que se me vienen a la cabeza: 😀

– Gracias por haberme hecho tomar consciencia de que uno es humano.

– Gracias por recordarme que, el camino del aprendizaje es eterno. Por más calma y paz que uno sienta, siempre hay más por aprender.

– Gracias por sacarme de mi zona de confort y retarme todo el tiempo a confrontar mis miedos y mejorar.

– Gracias por estar atento a nuestras reacciones. Gracias por preguntar: ¿Qué pasó hace un rato?, ¿Por qué sucedió eso?

– Gracias por no evadir, por incluso buscar. Gracias por preguntar: ¿Qué te fastidio?, ¿Qué hice que te incomodo? E insistir con tanto tacto hasta que te responda.

– Gracias por escucharme; realmente escucharme. Tan atento a como miro, a como me expreso, a como siento.

– Gracias por permitir que te enseñe, por dejar complementarte, por valorar todo lo distinto que tengo a ti. Por ver eso como una maravilla, con curiosidad y diversión, en lugar que sea una preocupación.

– Gracias por tu compromiso diario y continuo desde tu primer “Hola”.

– Gracias por tu valentía.

– Gracias por tu determinación para creer en esto.

– Gracias por tu paciencia y calma implacable.

– Gracias por saberme llevar tan sabiamente.

– Gracias por tu respeto. Gracias por no gritar, ni insultar, ni colgar, etc, etc.

– Gracias por tus: “Qué necesitas de mí?, ¿Cómo puedo ayudarte a que te sientas mejor con eso?

– Gracias por tu plena aceptación de las cosas tal cual son. Gracias por tu: “No importa si está bien o mal eso que haces Ale. Lo único que importa es que es así, ES LO QUE ES y se te acepta así.  Ya está. Seamos felices con eso.”

– Gracias por recordarme que no todos amamos de la misma manera.

– Gracias por saber esperar el tiempo de cada uno sin presiones.

– Gracias por confiar en mi plenamente, por tu seguridad, por la dificultad para que algo te perturbe. Esto es lo que más admiro de ti.

-Gracias por permitirme vivir más mi lado femenino, por dejarme cuidar, por dejar de ser yo la que tiene que remar, decidir todo, sostener, y dar y dar. Gracias por permitirme, muchas veces, dejar eso en ti. Antes, como mujer empoderada, no me lo hubiera. Hoy me has hecho vivir lo que siempre decía: “Ser frágil y vulnerable, no te quita ser una mujer fuerte y poderosa.”

– Gracias por no juzgar, por no etiquetarme.

– Gracias por creer en el cambio a cada instante.

– Gracias por tu facilidad para olvidar sin resentimientos, reclamos y revanchas futuras.

– Gracias por enseñarme a vivir totalmente en el hoy; libre de pasado y futuro. Retándome constantemente a no pensar en todo siempre.

– Gracias por ser mi clave a tierra. Mi manera de ser, muchas veces, hace que vaya flotando por las nubes, sonriendo y saltando optimista. Gracias por ser ese equilibrio y balance. Gracias por ser mi: “Ale, es que a ti te cuesta escuchar la realidad. Esta es nuestra realidad y está bien así, no sufras por eso.”

– Gracias por ser tan iguales en valores, pero tan distintos en muchas costumbres y vivencias.

– Gracias por tu espontaneidad.

– Gracias por tu sentido del humor, tus bromas, tus apodos, tu “bullying” constante jajaja.

– Gracias por tu generosidad para querer enseñarme para poder compartir más momentos, en lugar de apartarme.

– Gracias por la apertura para lograr ese nivel de complicidad e intimidad tan profundo.

– Gracias porque, sobre todos tus roles a mi lado, ERES MI AMIGO.

– Gracias por tu exceso de caballerosidad.

– Gracias por tu autenticidad, por no fingir para impresionarme, por dejarme ver quien eras realmente.

– Gracias por ser mi vivo reflejo de amor propio y coraje.

– Gracias por permitirme experimentar un amor sano y poner en práctica nuevas creencias que elegí para mi vida.

– Gracias por dejarme libre e incentivar mi felicidad, aunque ello no te incluya siempre.

– Gracias por tu exceso de sinceridad (hay que moderar las formas jajaja).

– Gracias por engreírme, aunque a veces sientas que me paso con eso jajajaj. No te importa ceder. Gracias por eso.

– Gracias por saber que batallas luchar y cuáles no.

–  Gracias por hacerme sentir segura.

– Gracias por tu calidez y tus abrazos.

– Gracias ser tan sabio.

– Gracias por no darme siempre la razón, por abrir el cuestionamiento y llegar a aprendizajes nuevos juntos.

– (Y aunque te diga que eres un “viejo”, sabes que es mentira). Gracias por sacar energía de no sé dónde para dedicarme tiempo, planear momentos lindos y seguir sonriendo.

– Gracias por todo lo que has vivido, por todo y todos con los que has compartido. Te han llevado a ser el de hoy, el que tengo al frente.

– Gracias por creer en mí, aceptarme y buscar que sea feliz incluso cuando yo me encuentro sin ganas de ello.

Toda mi gratitud y amor incondicional siempre para ti.

“Las polaridades opuestas en la misma vibración se atraen, porque en la alquimia, en el choque de egos, se da la sanación mutua.”

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